Simone Biles, campeona olímpica: “La vida cambia con el deporte porque te enseña el trabajo duro, aprendes a no rendirte”


A los 27 años, Simone Biles, campeona olímpica y máxima figura de la gimnasia artística de Estados Unidos, volvió a quedar en el centro de la escena por una frase que repitió varias veces a lo largo de su carrera: “La vida cambia con el deporte porque te enseña el trabajo duro, aprendes a no rendirte”.
La frase quedó asociada a una historia bastante más áspera que la imagen perfecta que muchas veces rodea a las atletas olímpicas. Antes de convertirse en una de las deportistas más famosas del mundo, Biles pasó parte de su infancia entrando y saliendo de hogares temporales por los problemas de adicción de su madre biológica.
La gimnasia apareció temprano en su vida: tenía seis años cuando participó de una excursión escolar a un gimnasio y los entrenadores detectaron una facilidad física poco común para girar, impulsarse y sostener movimientos en el aire.
La carrera de Simone Biles empezó a despegar muy rápido. A los 16 años ya aparecía como una de las grandes promesas de la gimnasia de Estados Unidos y poco después dominó el circuito internacional con una diferencia poco común.
En total, en los Juegos Olímpicos de Río 2016 ganó cuatro medallas de oro y una de bronce.
Parte de ese dominio tenía que ver con algo concreto: hacía movimientos que casi nadie más intentaba. Con los años, varias maniobras terminaron registradas oficialmente con su apellido. Dentro de la gimnasia eso pasa cuando una atleta presenta un elemento nuevo y logra completarlo en competencia internacional.
Su potencia física también modificó la forma de entrenar dentro del deporte. Biles mide poco más de 1,40 metro, pero combinaba velocidad, fuerza y capacidad de rotación como muy pocas gimnastas de elite.
Muchos especialistas empezaron a compararla con figuras que habían marcado épocas, como Nadia Comăneci o Larisa Latynina.
Ese desgaste explotó públicamente en los Juegos Olímpicos de Tokio. En plena competencia decidió bajarse de varias finales después de sufrir los llamados “twisties”, un bloqueo mental que hace perder la referencia espacial durante los giros en el aire.
La carrera de Simone Biles también quedó atravesada por uno de los mayores escándalos de la historia del deporte estadounidense.
La gimnasta fue una de las atletas que denunciaron a Larry Nassar, el ex médico del equipo nacional condenado por abuso sexual contra cientos de mujeres y adolescentes.
Biles declaró públicamente que durante años sintió que la federación y otras estructuras deportivas protegieron más al sistema que a las deportistas.
Sus declaraciones tuvieron mucho peso porque para entonces ya era una figura global y una de las caras más conocidas del olimpismo estadounidense.
Ese episodio modificó bastante su relación con el deporte. Con el paso del tiempo, en distintas entrevistas habló sobre ansiedad, miedo y agotamiento emocional. También contó que durante un tiempo le costó volver a entrenar con normalidad después de todo lo que había atravesado fuera de las competencias.
Fuente: www.clarin.com



